Del corazón y de cómo me siento, de cómo late con fuerza cada vez que sé que vas a venir, de cómo raudo cambio las sábanas, aseo mi cuerpo, mis labios, mi corazón y mi alma. Decenas de veces he dicho que esta sería la última vez, que esto debía terminar, por mi bien y mi salud mental, pero nunca puedo.
Mis ojos brillan chispeantes al observar tu rostro, tu cuerpo, tu sonrisa de pícaro… mi cuerpo tiembla cuando me abrazas y me besas, me estremezco cuando siento tu olor, tus manos, tus brazos, tu lengua caliente acariciándome. Entro en un estado de latencia cuando tu cupero está sobre el mío, no existe el tiempo… no existe nada, nada más que tú y yo. Adoro sentirte cerca, como me susurras al oido, escuchar tus jadeos, fundirnos el uno con el otro hasta el último estertor.
No quiero que esto termine, no quiero dejar de verte, no quiero dejar de sentirte…