Tú y yo

Del corazón y de cómo me siento, de cómo late con fuerza cada vez que sé que vas a venir, de cómo raudo cambio las sábanas, aseo mi cuerpo, mis labios, mi corazón y mi alma. Decenas de veces he dicho que esta sería la última vez, que esto debía terminar, por mi bien y mi salud mental, pero nunca puedo.

Mis ojos brillan chispeantes al observar tu rostro, tu cuerpo, tu sonrisa de pícaro… mi cuerpo tiembla cuando me abrazas y me besas, me estremezco cuando siento tu olor, tus manos, tus brazos, tu lengua caliente acariciándome. Entro en un estado de latencia cuando tu cupero está sobre el mío, no existe el tiempo… no existe nada, nada más que tú y yo. Adoro sentirte cerca, como me susurras al oido, escuchar tus jadeos, fundirnos el uno con el otro hasta el último estertor.

No quiero que esto termine, no quiero dejar de verte, no quiero dejar de sentirte…

Navidad

Esa increíble fecha que todo el mundo espera, que todo el mundo ansía, NAVIDAD.

Las familias se reúnen entorno a una mesa y comparten viandas de lo más variopintas. Todos nos rascamos el bolsillo buscando poder llevar lo mejor del mercado a nuestra casa. Es el día de compartir, de recordar los buenos momentos, a los que ya no están con nosotros, de emocionarnos con proyectos de futuro… pero nos olvidamos siempre de los que sí están, de los que aguardan en  la calle esperando un abrazo, un beso, un gesto de cariño, aquellos que están solos y no tienen algo que llevarse a la boca. Para muchos es un día de soledad, de angustia, de pena, de llanto.

Recordamos como nuestro Salvador nació en un pequeño portal, en una cueva, en un establo, rodeado de animales porque no encontraron posada… pues esa es la realidad de muchos hoy día y nadie se acuerda de ellos. Nos dejamos llevar por la vorágine del consumismo, de la opulencia y la ostentación; olvidamos todos los valores que rodean a la Navidad y los transformamos a nuestro antojo.

A muchos se nos llena la boca hablando de paz, armonía, libertad. Pendientes siempre de lo que sucede en el exterior, pero olvidando siempre lo que tenemos al lado.

Desde la soledad de un corazón roto y hastiado por todo lo que le rodea y deseoso de nuevos aires que renueven su vida os deseo una FELIZ NAVIDAD.